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S.H.J.


Sociedad de Hermanos de Jesús.

Congregación Misionera de Religiosos.

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Misiones



INDICIOS DE UNA VOCACIÓN MISIONERA

(DECÁLOGO)

  1. Amor a la iglesia.

Uno de los signos principales es amar a la iglesia que Cristo fundó en la persona del apóstol Pedro, ese amor se expresa en la obediencia y la suma fidelidad al Romano Pontífice, a los obispos en plena comunión con él y representantes de esta.

  1. Amor a maría.

No podemos separar del camino al servicio pleno a María madre de Dios y madre nuestra, que la podemos expresar con una ternura filiar a su inmaculado corazón.

El evangelista Juan nos revela (Jn. 19, 25-27), que, a pesar de los momentos duros de la vida, María siempre nos acompaña como verdadera madre.

  1. Amor a la Eucaristía.

El amor a la eucaristía debe ser el centro de nuestra vida cristiana. Fervor Eucarístico que se manifieste, sobre todo en la celebración y participación del santo sacrificio y en la adoración prolongada ante el santísimo sacramento.

  1. Amor a la sagrada escritura.

Otro de los signos es considerar a los escritos sagrados como alimento de vida interior y medio privilegiado de evangelización. Un buen cristiano no debe desconocer las sagradas escrituras por que es desconocer al mismo Cristo. (San Jerónimo)

  1. Docilidad al Espíritu Santo.

Así mismo un gran signo es la docilidad al Espíritu Santo, dejarse guiar, dejarse moldear como un buen discípulo, para luego ser un pastor según el corazón de Jesús, producir los frutos que el señor nos pide, de caridad para con el prójimo reflejada en la humildad.

  1. Lucha por permanecer en estado de gracia.

Es una gran virtud de pocos cristianos y de aquellos que buscan la santidad, el poder permanecer y buscar en estado de gracia, en 1 Jn 4, 16; menciona, “el que vive en caridad, Dios esta con él”, esto nos dice que Dios vive en el alma de quien no peca.

  1. Servicio.

Un corazón llamado al servicio en el sacerdocio no puede ignorar en todo bautizado ver el rostro de cristo en sus muy diversas expresiones y frente a ello el trato debe ser guardando el respeto pleno y una actitud asistencial.

  1. Espiritual.

El candidato debe asimilar el sentido de grave necesidad de ser un hombre de oración, puesto que esta dimensión constituye la base de su ideal, en la íntima relación de Dios y el vocacionable, buscando encontrar en medio de la acción la contemplación.

  1. Intelectual.

Este es otro de los signos tan importantes, pues el llamado al sacerdocio es para ser guías, pastores y maestros, frente a una sociedad multicultural con diversos pensamientos, por lo cual el sacerdote debe estar a la altura de cualquier letrado.

  1. Pastoral.

Mencionado todo lo anticipado, este es una dimensión en la cual se expresa el sentido máximo vocación. es en las comunidades eclesiales en la que se puede ejercer y vivir la experiencia del apostolado.


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